marzo 07 2018 0Comment

Consejos para cuidar tus ojos este verano.

En verano, existen múltiples factores que aumentan el riesgo de molestias o enfermedades en los ojos. El sol, los aires acondicionados, las piscinas, etc. aumentan la incidencia de conjuntivitis y queratitis, especialmente en niños y personas mayores. Por ello es importante que sigas estos consejos para cuidar de tus ojos este verano.

1. Protege tus ojos del sol y de los rayos UV

El verano es la época de año en la que el sol está más cerca de la Tierra, por lo que la radiación ultravioleta (UV) aumenta de forma considerable. Los rayos UV no solo producen quemaduras en la piel, sino que también pueden dañar los ojos, quemando la córnea y produciendo queratitis superficial. Una excesiva exposición de los ojos al sol puede acelerar la progresión de cataratas e incluso llegar a producir quemaduras en la retina. El melanoma ocular (un tipo de cáncer) también puede estar vinculado a una excesiva exposición solar.

Cómo proteger los ojos del sol

  1. Nunca mires directamente al sol, aunque tus ojos estén protegidos con gafas de sol.
  2. Evita las largas exposiciones al sol y las horas centrales del día.
  3. No tomes el sol con las lentes de contacto puestas. Si las llevas, asegúrate de que son lentes con filtro para rayos UV de buena calidad. Toma el sol con los ojos cerrados, incluso con las gafas puestas.
  4. Utiliza gafas de sol con filtros protectores homologados que bloqueen el 100% de los rayos UV.

    ¡Mucho cuidado! Las gafas oscuras sin filtro o con un filtro de mala calidad pueden ser peligrosas, ya que pueden hacer que la pupila se dilate y exponga más el ojo a la radiación por una mayor entrada de rayos UV.

  5. Completa la protección de tus ojos usando un sombrero o una gorra con visera.
  6. Si usas una cabina de bronceado artificial, recuerda que el bronceado en interiores puede provocar el mismo daño que provocaría el sol, tanto en tu piel como en tus ojos. Utiliza gafas adecuadas.

2. Protege tus ojos en el agua

  1. Usa gafas de piscina o gafas de buceo para proteger tus ojos del cloro, de la sal marina y de las bacterias u hongos que pueden estar presentes en el agua. Así te protegerás de infecciones e irritaciones.
  2. Evita nadar con las lentes de contacto puestas y, si lo haces, usa lentes de contacto desechables de un solo uso.

3. Evita la sequedad ocular

En verano, el uso prolongado del aire acondicionado aumenta la incidencia del “síndrome del ojo seco”. En la montaña, la baja humedad y el calor aumentan la evaporación de las lágrimas, resecando el ojo. La sequedad ocular ocasiona picores, ardor, visión borrosa, sensibilidad a la luz y sensación de arenilla en el ojo.

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